Archive for January, 2011

CONCIERTOS DE LOS ALUMNOS Y PROFESORES DEL CONSERVATORIO JOSE TOMAS DE ALICANTE

January 27, 2011

folleto conserv.José Tomás-2011

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PINTOR ALICANTINO JAVIER PASTOR: EAC 1999

January 27, 2011

EAC ENCUENTRO DE ARTE CONTEMPORANEO-JAVIER PASTOR

CATÁLOGO DE EAC  ( ENCUENTROS DE ARTE CONTEMPORANEO)

 DEL INSTITUTO JUAN GIL ALBERT DE ALICANTE  1999

PINTOR ALICANTINO JAVIER PASTOR: EL CAOS SENSIBLE 1992

January 27, 2011

JAVIER PASTOR CAOS SENSIBLE

CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN EN LA GALERIA DE ARTE CASAR EN 1992

PINTOR ALICANTINO JAVIER PASTOR

January 26, 2011

CATÁLOGOS

 

EAC ENCUENTRO DE ARTE CONTEMPORANEO DEL INSTITUTO DE CULTURA JUAN GIL ALBERT DE ALICANTE

JAVIER PASTOR , CASAR GALERIA DE ARTE DE ALICANTE

PINTOR ALICANTINO SERNA RAMOS: 1927 d. de C. hasta la 2ª mitad de los cuarenta

January 25, 2011

 Además de dar nombre a toda una generación de creadores, 1927 es el año en que nace José Antonio Serna Ramos.

 Entre sus antecedentes familiares, se sabe que su abuelo materno ya ejercía en el ámbito artístico. Antonio Ramos Ferrándiz fue pintor que había estudiado en San Carlos, con Lorenzo Casanova y Cabrera Cantó.

 Ese mismo año de 1927 también nacieron Joan Ponç; Manuel Hernández Mompó, Francisco Farreras, Manuel Rivera y Francisco Nieva. Es el mismo año en que, con la conclusión de Sobre los ángeles, Rafael Alberti se aproxima al surrealismo, Solana pinta y Alberto Sánchez esculpe, mientras Julio González abandona la pintura para dedicarse en cuerpo y alma a la escultura en hierro forjado y recortado.

 Es el año en que se abre una sala de arte abstracto en el Museo de Hannover (Holanda), en que muere Juan Gris, en que Ismael de la Serna y Francisco Bares pintan sus composiciones, en que se proyecta El cantor de jazz la primera producción sonora de la historia del cinema.

 Punto tercero: en la Escuela de San Carlos

 En la segunda mitad de los cuarenta, José Antonio Serna Ramos llega a la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Allí encontrará, como profesores, a Octavio Vicent, José Amérigo, Enrique Ginesta, Genaro Lahuerta, Felipe Garín y Ortí de Taranco, Adolfo Ferrer, Gabriel Esteve, Salvador Tusset, Manuel Moreno Gimeno y el padre Alfons Roig, a quien recuerda (al igual que lo hacía otro alicantino que, por entonces, también frecuentaba San Carlos, Eusebio Sempere) como el único que verdaderamente le habló de arte… ¡y eso que era profesor de religión!

 Fueron tiempos escolares de Federico Montañana, Carmelo y Vicente Castellano, Eduardo Sales, Agustín Albalat y Pepe Espert. Estos tres últimos eran compañeros de curso de Serna Ramos y con ellos inició una amistad que continúa, menos en el caso de Albalat fallecido en 1965.

PINTOR ALICANTINO SERNA RAMOS: 1989 a 1996 de Rafael Prats

January 25, 2011

A finales de 1989 escribí un texto dedicado a presentar la obra de José Antonio Serna Ramos con motivo de su exposición en el Círculo de Bellas Artes de Valencia. Recordaba la reciente muestra de la colección Amos Cahan que la entonces Caja de Ahorros, hoy Bancaixa, había presentado en su centro cultural; muestra que había permitido volver, cual túnel del tiempo, al arte español de los años cincuenta y sesenta, tan próximos y, a la vez, tan lejanos. Siete años después, no sólo no ha mejorado, sino que más bien ha aumentado la pérdida de interés hacia buena parte de los trabajos de ese período histórico, cuya revisión desde la perspectiva de 1989 y más aún desde la de 1996, puede producir variadas lecturas, en las cuales interviene lógica y decisivamente el transcurrir del tiempo, con sus ineludibles e implacables oscilaciones de gustos y criterios. Aquellas elucubraciones me llevan a la conclusión de que, con frecuencia, la historia no hace justicia con esos artistas que, contando con un lenguaje válido y singular, no tuvieron el respaldo de una promoción eficaz. Quienes escriben la historia se basan, como no puede ser de otra manera, en los datos que conocen y sucede, en algunas ocasiones, que lo desconocido puede ser tan sugestivo como lo sabido y aceptado de importancia. Entre estos posibles olvidos -de una historia reciente, muy reciente- se encuentra el caso de José Antonio Serna Ramos (Alicante, 1927), cuya obra pictórica evocó el Círculo de Bellas Artes de Valencia, en un intento por llamar la atención sobre su personalidad, por si se consideraba oportuna su recuperación para la nómina artística contemporánea. Siete años después estamos en las mismas. Yeso que -parece ser- vivimos, en la ciudad de Valencia (que, a menudo, y quizá por falta de práctica, no tiene bien asumidas sus responsabilidades como capital de territorio) tiempos de recuperaciones. Se trata, creo yo, esa llamémosla voluntad de recuperación, de unas buenas intenciones de los nuevos gestores institucionales que, como de costumbre, dada su cortedad de miras, se reduce a un reducido proyecto cuya propuesta no alcanza -no puede alcanzar, considerado el desinformado punto de arranque- la dimensión adecuada mínimamente exigible. Menos mal -¡demos gracias a los dioses!- que, ahora, y sin que sirva de precedente, sus paisanos se han acordado de él y Serna Ramos tendrá su exposición en la ciudad de Alicante. Ojalá registre la necesaria repercusión social como para que, al menos la inmensa minoría interesada, en esto que bautizaron como Comunidad Valenciana, por el arte del siglo XX se entere, de una vez por todas, de la existencia de la pintura generada por un alicantino llamado José Antonio Serna Ramos.

PINTOR ALICANTINO:SERNA RAMOS: La capital de Francia como destino

January 25, 2011

 

Una enfermedad y su estancia en el Seminario Teológico Bautista Español le apartaron de la pintura. Es un apartamiento temporal, ya que después vuelve a ella con mayor ilusión si cabe. Una vuelta que le hace seguir el camino anteriormente tomado por tantos artistas españoles: el camino hacia la capital de Francia.

 La década de los cincuenta se halla en su ecuador. París es una efervescencia abstracta en la que participan numerosos creadores de España que, durante los últimos años, habían cruzado los Pirineos.

 Por esas fechas, en Estados Unidos, expone con éxito Mark Rothko y, en la galería Betty Parsons, se presenta José Guerrero, quien ha preferido Nueva York a la ciudad parisina, en la que se encuentra, en su mayoría en condiciones nada confortables, un nutrido censo artístico español. Eusebio Sempere recordaba este periodo como tiempo de privaciones e, incluso, de hambre.

 Los cafés de la Cité Universitaire se constituían en los cenáculos artísticos del París de entonces: el Rond-Point, el Nicot-Latin, el Dome… A este último acudía José Antonio Serna Ramos. Eduardo Arroyo lo recuerda: ‘Vivimos juntos la bohemia de Montparnasse.

 AIIí nuestro artista conoció Giacometti, Pepe Díaz, Orlando Pelayo, mientras asistía a las clases de la Escuela de Bellas Artes y a la academia libre Grande Chaumiere.

 El encuentro con Gérard Schneider produjo una gran impresión en el pintor alicantino. Schneider, que por aquellos días había expuesto en Nueva York (Kootz Gallery, 1956), le recomendó a Henri Goetz, norteamericano (New York, 1909) nacional izado francés en 1949, en cuyo taller Serna Ramos desarrollaría sus definitivos conceptos plásticos, sobre los cuales ha venido basando su propio lenguaje artístico.

PINTURA ALICANTINA: SERNA RAMOS, DE LA OSCURIDAD A LA VIDA de J.L. Seguí

January 12, 2011

El artista es siempre un desconocido, puede afirmarse. Y podemos también decir que la obra plástica de un artista nos acerca a la posibilidad de conocer a su creador. La experiencia, no obstante, de la relación con las artes plásticas y sus creadores nos muestra que eso no es exactamente así.

Es cierto que la visión, contemplación y análisis de las obras artísticas nos da de ellas un cierto conocimiento. No obstante, su creador, el artista, permanece siempre como un desconocido para nosotros. Algo así como si se encontrara siempre en la sombra, en la oscuridad del fondo más profundo de su obra plástica.

Serna Ramos, artista excepcional, creador de una obra cuantitativamente inmensa, de una calidad extraordinaria, se nos presenta como doblemente desconocido.

La vida artística la ha hecho, Serna Ramos, en París, donde, sobre todo, trabajó en su obra durante veinte años. En los más de diez años que lleva con nosotros, después de su retorno, apenas ha dejado ver públicamente su espléndida personalidad; han sido escasas las muestras de su obra plástica.

En la intimidad familiar, descubrimos la gran humanidad de Serna Ramos. Con la exposición de su obra, nos acercamos a su complejo, vitalísimo, inconmensurable mundo pictórico. Con todo, el artista nos parecerá siempre inalcanzable, como si se tratara de un desconocido.

Es como su pintura. Desde un fondo negro, una explosión de formas y color. De Serna Ramos, una explosión vital y creativa.

PINTOR ALICANTINO:SERNA RAMOS, UNA DIMENSiÓN PLÁSTICA SABIAMENTE INTUIDA de Dionisio Gázquez

January 11, 2011

 

Presentar a un artista como Serna Ramos se convierte en una pirueta y quizás en un despropósito, dada la especial personalidad de este autor alicantino, tan nuestro y al mismo tiempo tan desconocido. Su obra, reflejo de una especial postura ante el vivir, es una obra plástica basada en la profunda meditación y en una actitud de un ser poco corriente, que sabiamente aspira a conectar con el destino de las fuerzas que misteriosamente mueven la existencia. Unas fuerzas de las que él está convencido y se siente totalmente partícipe, pero de las que se deja llevar por ellas, como si éstas ascendiesen de las profundas raíces del mundo, no queriendo, por tanto, intervenir ni ambicionar protagonismo alguno. En este aspecto podrían establecerse vinculaciones de nuestro artista con los propósitos filosóficos kantianos o con los asuntos místicos. No en vano esta autor se ha sentido siempre atraído por los problemas espirituales y religiosos, llegando a realizar estudios en el Seminario Teológico Bautista de Barcelona y a plantearse constantemente las grandes preguntas sobre la existencia y el destino del ser humano. Frases de Serna Ramos como “yo no existo”, “un hombre no debe ser recordado” o “yo no pinto mis cuadros”: dan la dimensión de unas convicciones que aspiran y consiguen sin proponérselo ser trascendentes e importantes, no sólo para la sentida humildad de él mismo, sino para aquel que procure acceder a la verdad que se oculta tras la apariencia de las cosas y que se manifiesta en el milagro de la creación. Sin duda, se está ante un artista con una destacada personalidad, situado lejos de cualquier postura convencional. Un ser que se ubica fuera de la ambición consciente de querer ser denotado o realzado como el artista valioso que sin duda lo es. Así lo manifiestan sus rotundas y espléndidas obras, que tras el callado silencio salen por fin a una luz compartida, para que seamos capaces de poder contagiarnos de su especial belleza y capacidad de sugestión. Se trata de una obra plástica, en nuestro autor lógicamente abstracto, que nace del presentimiento místico, vital e intuitivo, en donde Serna Ramos aspira a conectar la realidad -su realidad-, con lo no real, con lo no visible, como diría Paul Klee: la verdadera verdad yace desde siempre en el fondo invisible. Se trata, pues, de expresar y reflejar un mundo de formas y gestos que gravitan en espacios que transcurren casi fuera del hombre. Más allá del tiempo, más allá de lo real-visible, para aspirar a acceder a otra dimensión desconocida, pero no obstante, sabiamente intuida. Alicante, 28 de julio de 1996

PINTOR ALICANTINO JAVIER PASTOR de Dionisio Gazquez

January 7, 2011

Mientras no pocos artistas de este momento se sitúan en escena ante la circunstancia extraña (lo exterior), en un mundo en plena y fulgurante convulsión, en el que se sienten atraídos por ocupar un espacio de éxito planificado (aunque éste a la postre sólo se convierta paradójicamente en una ciega ofuscación), en Javier presiento que sus intereses son de otra índole. Sospecho que le mueve más la consecución de una vida plena, que le preocupa la experiencia de la realidad exterior de una forma consciente, pero entresacando de ésta los valores que él juzga más convenientes a su sensibilidad. Ni corto ni perezoso va y nos dice:

 

“…en un mundo como en el que vivimos, parece como si no hubiera tiempo ni lugar para expresar el sentimiento o la ternura, como si estuviéramos enmudecidos, bloqueados ante muchas cosas que son nuestras, que nos pertenecen tanto o más que el egoísmo o la violencia…”

 Es como si viviéramos en un mundo de locos, un mundo donde los límites entre la cordura individual y la locura colectiva se difuminasen de forma ambigua e incierta; una época de grandes medios comunicativos donde contradictoriamente y sin remedio la incomunicación entre las personas toma presencia y campa a sus anchas. Precisamente es en este otro mundo -el de los enfermos mentales(los internos), el que Javier conoce bastante, no en vano es animador plástico en el hospital psiquiátrico “Santa Faz” de San Juan y conoce lo que significa el drama del hombre en soledad.

 

Podemos convenir que muchos locos (crónicos, esquizofrénicos, paranoicos, catatónicos, etc.), son como niños depresivos que nunca quisieron o pudieron crecer, niños a los que el destino les negó la oportunidad de lo que entre nosotros llamamos normalidad. Son criaturas que en muchos casos se apartan o son apartados, se sienten extraños de nuestro mundo (lo exterior), incluso se da la paradoja de que algunos cuando son curados no desean regresar a una sociedad en donde se les niega la comprensión. Prefieren el electroshock del sanatorio al shock con un mundo que no alcanzan a comprender¡ son los que con cierta conciencia del problema” se hacen los locos”. Los hay de muchas clases y los hubo geniales como Antonin Artaud en el que se fijaron tantos intelectuales, pero siempre están al margen, en el límite de las cosas -son los que andan descalzos sobre el filo de una interminable navaja-, seres extraños, en la mayoría de los casos faltos de cariño.

 

Ciertos enfermos mentales parecen ser individuos que están de vuelta, como si hubieran andado todos los caminos, como si hubieran realizado todas las representaciones, sufrido todas las experiencias, como si hubieran sido todos los hombres… (son como el aviso de lo que históricamente somos). Está claro entonces, que el esfuerzo en ellos ha sido y es inmenso, bien merecen ahora gritar con fuerza para expresar su impotencia, dibujar enigmáticos

 Me viene a la memoria respecto a la chispa creativa de muchos de estos seres, la interesante confrontación planteada en la muestra: “Visiones Paralelas, Artistas modernos y arte marginal”, celebrada recientemente en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía; una exposición que nos habla de la biografía” espiritual” y la compulsividad de los artistas visionarios, sean éstos locos marginales o bien reconocidos artistas de prestigio, que precisamente basan su obra en la influencia de estos seres alienados. Uno comprueba entre muchas cosas, la contingencia de la autenticidad y lo relativo de las circunstancias de los seres humanos, de todo aquello que llamamos éxito o fracaso de un artista, -de su aleatoriedad-.garabatos ayudados por monitores como Javier, o estar tranquilos en su callada y solitaria angustia, sosegados sobre la hierba o frente al sol, ser cuidados y calmados por una sociedad que a veces se mira y se refleja en ellos.

 En Javier, su acercamiento eventual a los locos, le hace reflexionar y afianzarse cada día más en los valores de la dignidad humana, independientemente de la situación en que el hombre se encuentre, del valor del riesgo y de la solidaridad.

 Él se encuentra bien en sus locas-corduras plásticas, sin importarle en exceso si sus trabajos son acordes o sintonizan con la más rabiosa vanguardia, sin preocuparle si su estilo ya ha sido o es expresado por otros artistas; porque sabe que las experiencias a través de uno mismo son siempre nuevos descubrimientos que nos ayudan en el proceso de nuestra realización personal, que en definitiva tienen una estrecha relación con muchos anhelos que están en casi todos los seres humanos. Deja bien claro que el hecho artístico engloba muchas energías del hombre, posibilitando el acceso a caminos insospechados, a los que Javier como muchos otros artistas aspira e intenta acercarse para reflejar hacia sí y hacia los demás sus sorpresas y hallazgos plásticos.

 La pintura, una vez más puede ser terapia para la angustia, puede cantar o contar la vida, de uno mismo o de muchos, puede acercarse hacia lo extraño o hacia lo bello, puede ser necesaria para algunos hombres como un todo, o como un camino hacia la libertad. A Javier le gusta hacer suya la máxima: “Conócete a tí mismo, sé tú mismo, actúa desde tí mismo”. También le preocupa la sociedad en la que vive y lo que se denomina “la muerte de la pintura”; nos habla de ello, de lo oscuro, de lo enajenado, del ocaso del camino; pero inmediatamente nos sorprende con esta frase: “El futuro siempre es oscuro, pero podemos iluminar/o con la experiencia del pasado y el coraje del presente”.

 En sus recientes pinturas nos cuenta cosas acerca del hombre, su presencia, su situación, su encrucijada vital;

son relatos plásticos con factura complaciente, con expresión de sutiles ejercicios de color donde se mezclan introspección, prospección, mitología y deseo.

 En mi opinión, es la suya una pintura proclive al ensimismamiento, al estatismo y a la perplejidad ante lo que le rodea y ante sí mismo; es una pintura que, aunque con patentes diferencias tiene los paralelismos líricos utilizados por otros pintores de nuestro entorno. Pensemos en el sensibilísimo Emilio Varela o en el caos psicológico y apartamiento convencional de Manolo Manzanaro. Claro está que Javier es un pintor en evolución, que de forma autodidacta y con una técnica en ocasiones efectista intenta expresar un gran caudal de ocultas sensaciones, logrando obras de dulces registros.

 Para Javier, el color expresa el sentimiento; la línea sería el pensamiento y la textura la voluntad del pintor; estamos evidentemente ante un hombre donde lo espiritual y sentimental predomina a través del color un tanto suave, sin estridencia. Si nos pinta un hipotético retrato de Van Gogh, éste lo reflejará pensativo, con la mirada perdida hacia el espacio interior del individuo. Cuando nos pinta una pareja de dos seres frente a frente que se miran, uno se da cuenta que sus miradas quedan en suspenso, se vuelven hacia el interior de las propias formas plásticas que las encierran. Son seres y formas frente a su propio e invisible espejo de lo que nos habla el pintor.

 

El cuadro actúa en nuestro artista como reflejo y expresión de su propio acercamiento a sí mismo, -con toda la carga que esto supone-, como si uno curiosamente fuera un extraño de sí mismo, como si uno lograra y pudiera distanciarse de sí mismo, para saber más de su “otro yo”, ese otro yo, esa especie o espacio de locura interior que nos mueve y nos acecha constantemente a muchos artistas, que nos preguntamos sobre las paradojas de nuestro propio existir. Análisis psiconalítico, contradicción, interrogación…, apretar fuertemente los ojos, mirar hacia adentro, para que con los ojos bien cerrados, podamos ver más que nunca, profundamente, para que sepamos desvelar lo esencial, nuestros compartidos secretos más íntimos, a fin de ser capaces de despojarnos de lo innecesario, para con humildad, ir ligeros de alforjas y expresar en el camino lo que nos conmueve, en este fascinante viaje que es la experiencia plástica.