Archive for the ‘SERNA RAMOS’ Category

PINTOR ALICANTINO SERNA RAMOS: 1989 a 1996 de Rafael Prats

January 25, 2011

A finales de 1989 escribí un texto dedicado a presentar la obra de José Antonio Serna Ramos con motivo de su exposición en el Círculo de Bellas Artes de Valencia. Recordaba la reciente muestra de la colección Amos Cahan que la entonces Caja de Ahorros, hoy Bancaixa, había presentado en su centro cultural; muestra que había permitido volver, cual túnel del tiempo, al arte español de los años cincuenta y sesenta, tan próximos y, a la vez, tan lejanos. Siete años después, no sólo no ha mejorado, sino que más bien ha aumentado la pérdida de interés hacia buena parte de los trabajos de ese período histórico, cuya revisión desde la perspectiva de 1989 y más aún desde la de 1996, puede producir variadas lecturas, en las cuales interviene lógica y decisivamente el transcurrir del tiempo, con sus ineludibles e implacables oscilaciones de gustos y criterios. Aquellas elucubraciones me llevan a la conclusión de que, con frecuencia, la historia no hace justicia con esos artistas que, contando con un lenguaje válido y singular, no tuvieron el respaldo de una promoción eficaz. Quienes escriben la historia se basan, como no puede ser de otra manera, en los datos que conocen y sucede, en algunas ocasiones, que lo desconocido puede ser tan sugestivo como lo sabido y aceptado de importancia. Entre estos posibles olvidos -de una historia reciente, muy reciente- se encuentra el caso de José Antonio Serna Ramos (Alicante, 1927), cuya obra pictórica evocó el Círculo de Bellas Artes de Valencia, en un intento por llamar la atención sobre su personalidad, por si se consideraba oportuna su recuperación para la nómina artística contemporánea. Siete años después estamos en las mismas. Yeso que -parece ser- vivimos, en la ciudad de Valencia (que, a menudo, y quizá por falta de práctica, no tiene bien asumidas sus responsabilidades como capital de territorio) tiempos de recuperaciones. Se trata, creo yo, esa llamémosla voluntad de recuperación, de unas buenas intenciones de los nuevos gestores institucionales que, como de costumbre, dada su cortedad de miras, se reduce a un reducido proyecto cuya propuesta no alcanza -no puede alcanzar, considerado el desinformado punto de arranque- la dimensión adecuada mínimamente exigible. Menos mal -¡demos gracias a los dioses!- que, ahora, y sin que sirva de precedente, sus paisanos se han acordado de él y Serna Ramos tendrá su exposición en la ciudad de Alicante. Ojalá registre la necesaria repercusión social como para que, al menos la inmensa minoría interesada, en esto que bautizaron como Comunidad Valenciana, por el arte del siglo XX se entere, de una vez por todas, de la existencia de la pintura generada por un alicantino llamado José Antonio Serna Ramos.

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PINTOR ALICANTINO:SERNA RAMOS: La capital de Francia como destino

January 25, 2011

 

Una enfermedad y su estancia en el Seminario Teológico Bautista Español le apartaron de la pintura. Es un apartamiento temporal, ya que después vuelve a ella con mayor ilusión si cabe. Una vuelta que le hace seguir el camino anteriormente tomado por tantos artistas españoles: el camino hacia la capital de Francia.

 La década de los cincuenta se halla en su ecuador. París es una efervescencia abstracta en la que participan numerosos creadores de España que, durante los últimos años, habían cruzado los Pirineos.

 Por esas fechas, en Estados Unidos, expone con éxito Mark Rothko y, en la galería Betty Parsons, se presenta José Guerrero, quien ha preferido Nueva York a la ciudad parisina, en la que se encuentra, en su mayoría en condiciones nada confortables, un nutrido censo artístico español. Eusebio Sempere recordaba este periodo como tiempo de privaciones e, incluso, de hambre.

 Los cafés de la Cité Universitaire se constituían en los cenáculos artísticos del París de entonces: el Rond-Point, el Nicot-Latin, el Dome… A este último acudía José Antonio Serna Ramos. Eduardo Arroyo lo recuerda: ‘Vivimos juntos la bohemia de Montparnasse.

 AIIí nuestro artista conoció Giacometti, Pepe Díaz, Orlando Pelayo, mientras asistía a las clases de la Escuela de Bellas Artes y a la academia libre Grande Chaumiere.

 El encuentro con Gérard Schneider produjo una gran impresión en el pintor alicantino. Schneider, que por aquellos días había expuesto en Nueva York (Kootz Gallery, 1956), le recomendó a Henri Goetz, norteamericano (New York, 1909) nacional izado francés en 1949, en cuyo taller Serna Ramos desarrollaría sus definitivos conceptos plásticos, sobre los cuales ha venido basando su propio lenguaje artístico.

PINTURA ALICANTINA: SERNA RAMOS, DE LA OSCURIDAD A LA VIDA de J.L. Seguí

January 12, 2011

El artista es siempre un desconocido, puede afirmarse. Y podemos también decir que la obra plástica de un artista nos acerca a la posibilidad de conocer a su creador. La experiencia, no obstante, de la relación con las artes plásticas y sus creadores nos muestra que eso no es exactamente así.

Es cierto que la visión, contemplación y análisis de las obras artísticas nos da de ellas un cierto conocimiento. No obstante, su creador, el artista, permanece siempre como un desconocido para nosotros. Algo así como si se encontrara siempre en la sombra, en la oscuridad del fondo más profundo de su obra plástica.

Serna Ramos, artista excepcional, creador de una obra cuantitativamente inmensa, de una calidad extraordinaria, se nos presenta como doblemente desconocido.

La vida artística la ha hecho, Serna Ramos, en París, donde, sobre todo, trabajó en su obra durante veinte años. En los más de diez años que lleva con nosotros, después de su retorno, apenas ha dejado ver públicamente su espléndida personalidad; han sido escasas las muestras de su obra plástica.

En la intimidad familiar, descubrimos la gran humanidad de Serna Ramos. Con la exposición de su obra, nos acercamos a su complejo, vitalísimo, inconmensurable mundo pictórico. Con todo, el artista nos parecerá siempre inalcanzable, como si se tratara de un desconocido.

Es como su pintura. Desde un fondo negro, una explosión de formas y color. De Serna Ramos, una explosión vital y creativa.